Fondos Coralígenos

Los fondos coralígenos constituyen la más compleja e importante de las bioestructuras de nuestros mares. Se producen por debajo de los 20-25 metros el coralígeno es  en condiciones de iluminación atenuada y temperatura relativamente uniforme y baja a lo largo de todo el año. Las superficies pueden medir hasta varios metros de espesor y cubrir grandes superficies del fondo. Su forma y consistencia depende de las especies de algas que las conforman. Estas desempeñan un papel estructural, recubriendo el sustrato y siendo a su vez soporte de muchas especies animales. De hecho, los fondos coralígenos constituyen unos de los hábitats marinos con mayor diversidad en nuestras costas con más de 300 especies de algas y cerca de 1.300 de animales identificados. Lugares como el Canal de Menorca so un ejemplo de los hábitats coralígenos españoles. 

Surgencias gaseosas

Las áreas con surgencias gasesosas constituyen un hábitat de interés comunitario (1180) y se caracterizan por ubicarse en zonas a poca profundidad de las que emanan columnas de burbujas de gas a elevadas temparaturas. Campañas oceanográfricas realizadas por el IEO han confirmado la presencia de estas columnas gaseosas en las Islas Columbretes, donde se encuentra de forma expecional a 40 metros de profundidad un alga endémica del Mediterráneo occidental, la Laminaria rodriguezii, habitual en profundidades por debajo de los 70 metros, como consecuencia de la existencia de estas erupciones gaseosas. Estas emanaciones de dióxido de carbono acidifican las aguas y limitan el crecimiento de especies calcáreas pero, por el contrario, se ha observado que favorecen densidades importantes de esta alga, que se encuentra en regresión en la cuenca mediterránea, así como la presencia de comunidades bacterianas.

Maërl

Los fondos de maërl o rodolitos (Hábitat 1110 de la Directiva Europea) se producen como consecuencia de una gran acumulación de algas coralinas sueltas. Añaden complejidad a los homogéneos fondos sedimentarios sobre los que se acumulan, constituyendo un hábitat muy peculiar, con características intermedias entre los sustratos sueltos y los duros. Sobre la estructura calcárea de estos lechos de rodolitos se fijan otra serie de algas e invertebrados que aumentan su complejidad espacial. Además, estas zonas son importantes como refugio de cría para muchas especies de interés económico (peces, cefalópodos y bivalvos). Constituyen un microcosmos con una alta diversidad de especies, comparable con la de los fondos coralígeneos o los habitados por la posidonia oceánica: en los fondos de rodolitos de las costas españolas se han citado más de 1.000 especies. El crecimiento de las algas que forman los rodolitos es muy lento (1-2mm año), por lo que figuran entre los vegetales marinos más viejos. Diversas campañas oceanográficas realizadas por el IEO han tenido como objetivo el estudio de estos espacios, que pueden observarse en ubicaciones como el Canal de Menorca o el mar de Alborán, para mejorar su conservación.

Pockmarks

Los pockmarks son depresiones en zonas de sedimento arenoso, de hasta 45 m de profundidad y varios cientos de metros de anchura, que pueden estar formados por emisiones de gases y que constituyen un hábitat de interés comunitario. En esos pockmarks se pueden encontrar estructuras que parecen coralinas, pero en realidad no lo son: están formadas por unas bacterias que pueden vivir en ese entorno. Se necesitan miles de años para que se forme una comunidad tan especial, por lo que su conservación es fundamental. En España podemos encontrarlos en lugares como el Canal de Mallorca, Cabo de PalosCabo TiñosoCap Bretón. A través de las campañas oceanográficas realizadas por el IEO en el marco del INTEMARES, conocemos mejor estos hábitats. La fauna dominante en estos pockmarks está compuesta por crustáceos, entre los que se encuentra el decápodo ciego Polycheles typhlops o gamba de profundidad. También se han hallado gasterópodos como Aporrhais serresianus, colonias de látigos de mar (Funiculina quadrangularis), junto con restos de posidonia, lo que podría indicar que los pockmarks ejercen un importante papel como ‘trampas’ de materia orgánica, según los investigadores.

Tortuga verde

 

La tortuga verde (Chelonia mydas) recibe su nombre del color de su grasa corporal. Se caracterizan por nidifican en la misma playa donde nacieron. Nadan en la costa atlántica, mediterránea y Canarias, pero no hay registros de puesta en España. Existe relación directa entre la protección de áreas marinas y su estado de conservación, por lo que proteger sus hábitats, como la #posidonia, es fundamental puesto que la tortuga verde suele frecuentar estas áreas al ser su dieta de base vegetal su dieta vegetal. 

Charrán común

El charrán común (Sterna hirundo)  es una golondrina de mar de mediano tamaño. Es la más abundante en España. Es una especie muy viajera que utiliza la costa atlántica. En España, además, encontramos reproductores en el levante mediterráneo. La mayor colonia está en el Delta del Ebro. Se desplazan a la costa oeste y sur de África durante el invierno. Las principales amenazas se centran en las alteraciones del hábitat (reducción de espacios óptimos de cría, cambios del régimen hídrico, etc.) y las molestias  vinculadas con actividades humanas, que causan bajos éxitos reproductores e incluso el abandono de colonias

Alcatraz

El alcatraz (Morus bassanus) es un ave marina de gran envergadura, una de las mayores de cuantas frecuentan nuestras costas. Tras reproducirse en nutridas colonias situadas principalmente en las islas Británicas y Escandinavia, estas aves emprenden la migración posnupcial que les llevará hasta el golfo de Guinea. Aunque no cría en España, resulta una especie habitual durante los pasos migratorio. Por ejemplo, durante el iniverno, podemos encontrarlos en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia.